en el mejor de los casos... el paisaje se desnudaba frente a mi, caí
absorto por sus lineas perfectamente dibujadas, sus espejismos me
atraparon como una presa débil y tonta, sus montañas eran el mejor de
mis vicios taciturnos, la textura me hacia fantasear sobre todas las
pequeñas cosas del universo, su voz era un transporte que llevaba mi
alma de un punto a otro de lo agudo y sus variantes a lo seco
y promiscuo de su silencio... el camino era el lugar perfecto por el
que siempre quisiera pasar... pasé algunas horas admirando cada pequeño
detalle hasta memorizarlos... de todos los aromas posibles había quedado
prendido del suyo, un aroma a agua y era como el mar... incontenible...
marcha al mar...
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